En breve tendréis en http://www.vivzapata.net la crítica de la película de Ira Sachs El amor es extraño, de reciente estreno, protagonizada por John Lithgow y Alfred Molina.
Y a continuación, en pocas fechas, la reseña correspondiente a Escobar: Paraíso perdido con Benicio del Toro en el papel de Pablo Escobar y Josh Hutcherson, de la saga de Los juegos del hambre.
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La traducción del título lleva a engaño. No se trata de un beso cualquiera ni de una medianoche cualquiera. Se trata de La Medianoche. Lo correcto sería Buscando un beso de Medianoche. Porque sólo hay una medianoche en el año en la que suceda algo especial justo cuando las manecillas del reloj se abrazan para marcar el final del día y con él, el final de un año y el principio de otro. Efectivamente el título de esta película se refiere a esos besos que las parejas, formales u ocasionales, se dan en nochevieja para celebrar que el fin de año no ha sido tan deprimente como el del año anterior, a la última oportunidad que tiene Wilson de poner una luz de esperanza en la penumbra de un año especialmente calamitoso en lo personal y en lo profesional.
Un puñado de grandes películas y obras maestras terminan justo en el momento en que suenan las campanadas. En unas es el típico beso o una sentida reunión familiar, Qué bello es vivir, en otras una simple partida de cartas, o no tan simple, que se lo digan a Buñuel si no, son el preámbulo al The End. Nos referimos a la partida de cartas de El apartamento, obra maestra, se mire por donde se mire, que marcó un modelo de comedia romántica de tono agridulce que tanto se ha copiado y homenajeado, sin ir más lejos en Casi Famosos de Cameron Crowe. Billy Wilder fue un gran maestro a la hora de hurgar en nuestros sentimientos sin caer en la ñoñería, gracias a su inequívoco e inimitable estilo a la hora de escribir y rodar lleno de ironía, sarcasmo y desencanto. Una obra maestra que nunca envejece. Más recientemente Rob Reiner con guión de Nora Ephron cultivó la originalidad y modernidad en diálogos y estructura en otra película que revolucionó el género de la comedia romántica y que también terminaba con un beso en nochevieja, Cuando Harry encontró a Sally…

Buscando un beso a medianoche se encuadra dentro de este grupo de grandes películas que sitúan su resolución en las últimas horas del año. Pero en este caso se trata de una película independiente y rodada en blanco y negro, pero un blanco y negro un tanto especial, muy contrastado, destacando los negros y las sombras. Una fotografía que retrata aspectos de Los Ángeles que nunca habíamos visto antes en cine, convierte a la ciudad en un personaje más de la película. Este hecho y el blanco y negro ha llevado a la inevitable comparación con el Nueva York que Woody Allen reflejó en Manhattan. Pero en una comedia romántica que se precie, sobre todo si se trata de cine independiente, lo que prima es la interminable cascada de diálogos originales y con chispa. Y en eso esta película se encuentra a la altura de Antes de amanecer y Antes del atardecer. Como en aquellas inolvidables películas el peso de la narración lo llevan un personaje masculino y otro femenino recorriendo una ciudad emblemática hablando de lo divino y lo humano y de paso enamorándose, aunque sólo sea un poquito, el uno de otro. En aquellas eran Ethan Hawke y Julie Delpy y aquí se trata de Scoot McNairy y Sara Simmonds, dos prometedores actores con una química muy especial dando vida a dos personajes singulares y de una fascinante complejidad, sobre todo el de Sara Simmonds.

Buscando un beso a medianoche nos ofrece muy buen cine, del que entra por los ojos y los oídos, del que nos toca la fibra sensible y que nos aporta cosas que ni siquiera nos hubiésemos imaginado. Lo cierto es que se pueden hacer muchas, pero que muchas cosas con el Photoshop.

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BUSCANDO UN BESO A MEDIANOCHE
Director: Alex Holdrige
Intérpretes: Scoot McNairy, Sara Simmonds, Brian McGuire
Duración: 90 min.
USA, 2008
Esta noche a las 22 horas La 2 de TVE emite «Buscando un beso a medianoche», una comedia romántica diferente, independiente, en blanco y negro, que nos enseña un Los Ángeles que no parece Los Ángeles, discurre por unas localizaciones nada conocidas para el espectador y en la que, como muchas otras fantásticas comedias románticas como «El apartamento» o «Cuando Harry encontró a Sally», gran parte de la trama sucede en torno a la última noche del año.
El aviso llega un poco tarde, espero que lo veáis y os acerquéis a esta interesante propuesta. Mañana os traeremos la crítica que escribimos en el momento de su estreno en cines.
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Próximamente llegará a http://www.vivazapata.net la crítica de la película que sorprendió a propios y extraños en la pasada edición del Festival de San Sebastián. Loreak, que injustamente quedó fuera del palmarés, se estrenó el pasado viernes. Se trata del primer largometraje rodado íntegramente en euskera que participa en la Sección Oficial a concurso del Zinemaldia. Un filme distinto, pero muy recomendable.
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A los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne se les puede considerar la conciencia y el relato comprometido del cine belga. Son a su cinematografía autóctona lo que Robert Guédiguian a la francesa o Ken Loach a la británica. Siempre ruedan en su Valonia natal y tratan temas sociales, muchos de ellos relacionados con el mundo laboral, y lo hacen desde un estilo sencillo, naturalista, buscando transmitir la verdad de sus personajes y de sus historias. Para ello se valen de largos planos secuencia con los que consiguen reflejar situaciones que plasmen la realidad misma. Ni siquiera utilizan una banda sonora que pudiese poner cierto acento a lo que se está viendo para que la historia no se encuentre edulcorada en modo alguno como tampoco artificialmente endurecida. Utilizan una narrativa sobria aunque sin jugar con el feísmo. La imagen aparece siempre bien encuadrada, a lo sumo se valen de algún plano rodado cámara en mano levemente tembloroso, y la luz es natural, sin llegar al preciosismo, para transmitir una sensación cuasi documental.
Bélgica ejerce un influjo positivo en Marion Cotillard. Su magnífica interpretación y radical cambio de imagen en De óxido y hueso le valió para convencer a los Dardenne, coproductores del largometraje, de que, dejando de lado sus férreas costumbres, ella, una actriz consagrada y no belga, era la idónea para encarnar el descarnado personaje protagonista de Dos días, una noche. La estrella francesa, nada glamurosa aunque igualmente excepcional, es Sandra, una trabajadora despedida por su empresa aduciendo una inevitable reducción de costes. La dirección plantea una única alternativa para readmitirla, que los otros dieciséis trabajadores renuncien a su prima de mil euros. El título refleja el tiempo de que dispone, con el apoyo incondicional de su marido Manu y de dos de sus compañeros, para convencer a siete de los otros catorce de que renuncien a su bonus para poder recuperar un trabajo vital para que su familia salga adelante.

En una historia cuyo suspense surge de la necesidad de hacer cambiar de opinión a un buen número de personas, manejando un concepto tan presente en tiempos convulsos como los que vivimos como es la solidaridad, convergen la intriga de Doce hombres sin piedad y el dinamismo de una road movie. La cinta no elude ninguna de las vertientes del asunto confrontando todos los conflictos de intereses que afloran en torno a una situación tan compleja, huyendo de todo rastro de maniqueísmo. Retrata, además, los daños colaterales que surgen en las familias de los afectados que condicionarán la decisión que estos vayan a tomar en la votación en la que decidirán entre el trabajo de su compañera y un dinero necesario en muchos casos para sobrevivir.

Se trata de un planteamiento tan simple como el de uno de esos filmes iranís que tan elocuentemente llegan al espectador que, a su vez, permite reflejar situaciones demoledoras que dan lugar a reflexiones morales tremendamente interesantes. Una película pequeña, emotiva y real como la vida (y la crisis) misma. Una película de hoy.

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Copyright imágenes © Les Films du Fleuve, Archipel 35. Cortesía de Wanda Films. Reservados todos los derechos.
Dos días, una noche
Dirección y guión: Jean-Pierre y Luc Dardenne
Intérpretes: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Pili Groyne
Fotografía: Alain Marcoen
Montaje: Marie-Hélèn Dozo
Duración: 95 min.
Bélgica, Francia, Italia 2014
Hoy se produce el estreno de una película pobre en presupuesto pero muy rica en contenido, dos días, una noche de los hermanos Dardenne. Probablemente de sus películas es la que más aplausos ha recibido en el Festival de Cannes y la única que se fue de vacío. Con una maravillosa Marion Cotillard al frente se trata de una cinta que merece mucho la pena. Próximamente tendréis en http://www.vivazapata.net la crítica que merece una película como esta.
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El viernes pasado se estrenó la película ganadora de la última Concha de Oro del Festival de San Sebastián además del galardón al mejor director. Magical girl del madrileño Carlos Vermut nos sorprendió agradablemente a todos los que la vimos en Donosti. Se trata de una curiosa mezcla entre cine costumbrista, film noir y reminiscencias orientales que no satisfará a todos los paladares pero a la que merece mucho la pena acercarse. El universo particular de este realizador le convierte en un cineasta a seguir.
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Copyright imágenes © Aquí y allí Films, Canal + España. Cortesía de Avalon. Reservados todos los derechos.
Qué extraño resulta asistir a las evoluciones del logotipo de la 20th Century Fox sin escuchar la característica fanfarria de Alfred Newman que indefectiblemente las acompaña. En su lugar, los acordes de una misteriosa y envolvente melodía hacen que la tensión se respire desde el primer momento. Nos hemos sumergido en la atmósfera de la historia casi sin darnos cuenta. Un tipo que proviene del mundo del videoclip como David Fincher sabe, además, que cada segundo cuenta. Las imágenes que van apareciendo al son de esta enigmática partitura adquieren un aire enrarecido y los títulos de crédito que se van desvaneciendo cual nubes de humo completan el prólogo y anticipan lo que está a punto de conocerse.

Mientras Nick Dunne deambula y se dirige con aire meditabundo al bar que regenta junto a su hermana, su esposa Amy ha desaparecido misteriosamente en el día del quinto aniversario de sus esponsales, que según la tradición son las bodas de madera, que simbolizan la fuerza y la solidez, la base para una duradera vida juntos. Así pues el amor, el matrimonio, el vínculo con el otro, son temas capitales dentro de una trama vestida con los lóbregos ropajes del thriller psicológico. Lo que no acaba de quedar claro es si Nick Dunne, un magnífico Ben Affleck en un papel tan ambiguo como el que interpretó en La sombra del poder, tiene o no algo que ver con la extraña desaparición de su mujer. El medio para que ésta se encuentre presente en el relato (espectacular Rosamund Pike) se ha tomado prestado de algún modo de El crepúsculo de los dioses. Por medio de flashbacks su voz en off relata a través de un diario la evolución de la relación con su marido en paralelo a la investigación de la policía, proporcionando al espectador un juego de pistas que inmediatamente trae a la mente Sospechosos habituales.

Gillian Flynn, que no da puntada sin hilo, ha adaptado su propia novela en un equilibrado guión en el que ha clavado el tempo y ritmo adecuados. Nada aparece de forma azarosa, todo se encuentra atado y bien atado y cada elemento posee su significado dentro de la historia. Con este material de partida y sin perder su personalidad Fincher ha construido una obra maestra, un relato apasionante, impecablemente realizado, que consigue mantenerte clavado en la butaca durante 149 minutos (varios de ellos absolutamente boquiabierto) sobre los que revolotean las influencias más diversas (clásicas y modernas) del mejor cine de intriga y suspense. Podemos reconocer un aura hitchcockiana de principio a fin de la cinta con momentos que nos hacen pasar de Vértigo a lo que nunca vimos en Instinto básico. El realizador ha dotado a su filme de un tono que se mueve entre lo tenebroso, lo sarcástico, lo divertido y lo enfermizo que culmina en un final que no deja de ser tan inquietante como el resto. Tenemos, pues, ante nosotros una película que se adentra sin complejo ninguno en los insondables, y en ocasiones oscuros, vericuetos de la vida conyugal.

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Copyright imágenes © Artemple – Hollywood, New Regency Pictures. Cortesía Hispano Fox Film. Reservados todos los derechos.
Perdida
Dirección: David Fincher
Guión: Gillian Flynn, basado en su propia novela homónima.
Intérpretes: Ben Affleck, Rosemund Pike, Neil Patrick Harris
Música: Trent Reznor & Atticus Ross
Fotografía: Jeff Cronenweth
Duración: 149 min.
Estados Unidos, 2014
Mañana llegará a estas líneas la crítica del esperado estreno de David Fincher «Perdida», un thriller psicológico que va a romper taquillas pero que también, ha gustado, y mucho, a la crítica. El filme se encuentra protagonizado por el siempre discutido Ben Affleck y por Rosemund Pike, a la que recordamos de «El mundo según Barney». No os la perdáis.
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