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En breve… Crítica de Nader y Simin, una separación

Hace unos días se presentó en el Festival de Cannes el nuevo trabajo del director Iraní Asghar Farhadi, Le passé. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, vamos a echarle un vistazo a su anterior película, la maravillosa Nader y Simin, una separación.

Cine-Forum sobre Tierras de Penumbra en el Castillo de Marcilla

Ayer a partir de las 19 horas en el Castillo de Marcilla disfrutamos de una estupenda tarde de literatura y cine. Contamos con la inestimable colaboración de Gloria Perales, bibliotecaria de Marcilla, que en el Club de Lectura de este mes de mayo analizó Una pena en observación, el libro de C.S. Lewis en el que está inspirado el guión de Tierras de Penumbra.

IMGP1027*

La película de Sir Richard Attenborough que trata temas tan profundos e intensos como pueden ser la amistad, el amor, el sufrimiento, la enfermedad, la muerte, la pena y Dios dio lugar a un muy interesante debate. Fue un placer revisitar este estupendo filme donde Anthony Hopkins y Debra Winger están sublimes. A pesar de no ser un fiel reflejo de los últimos años de la vida del autor de los libros infantiles que forman la serie de Las crónicas de Narnia el magnífico guión de William Nicholson fue candidato al Oscar, al igual que la interpretación de Debra Winger. Un trabajo tan emocionante como impactante y que te deja con un nudo en la garganta.

Tierras de Penumbra

En breve… «La vida de los otros»

Como complemento a la crítica de «Bárbara», en breve, la crítica de «La vida de los otros», película que siempre sale a colación al hablar del estupendo filme alemán recién estrenado.

Crítica de «Chico&Rita»(2010) – Estreno en España 25-Febrero-2011 – Homenaje a Bebo Valdés

¡Viva el cine! Así concluía uno de los momentos más recordados de la pasada ceremonia de los Goya. Cuando salió a recoger su premio al mejor largometraje de animación Javier Mariscal habló en defensa de Internet pero dejando bien claro que a él, como le enseñó su padre cuando era niño, le encanta disfrutar del cine proyectado sobre una pantalla enorme, con un sonido espectacular, sentado en una butaca en medio de una gran sala a oscuras rodeado de un montón de desconocidos y dando buena cuenta de unas palomitas (o sin ellas). Aquellas palabras mostraban sobre todo el agradecimiento de un gran aficionado al cine más que el discurso de un cineasta de carrera. Mariscal acaba de aterrizar en este mundillo de la mano de Fernando Trueba y su frescura y entusiasmo se han unido a la pasión que el director madrileño tiene por la música cubana, el jazz, el cine clásico, los musicales de los años 50 y las historias de amor bien contadas y esta combinación ha producido un fantástico cóctel que ha dado como resultado una maravillosa película.

CANTANDO CON ORQUESTA

Con Chico & Rita sucede como cuando te enamoras. Esa carita sonriente debajo de ese gorrito de lana ha llamado tu atención  y tienes curiosidad por saber qué hay detrás de todo eso. De la misma forma que te has acercado a esa chica te aproximas a esta película, algo te atrae y estás a la expectativa. Lo cierto es que no se trata de un flechazo inmediato, y eso es bueno, porque te seduce lentamente. Al principio despierta tu interés, hace que te sientas cómodo con ella y poco a poco te va ganando hasta el punto en que llega a emocionarte y, en última instancia, a enamorarte.

desnudos ante el piano

Chico & Rita se alimenta de la cinefilia impenitente de un Fernando Trueba que se acerca a clásicos del cine que tiran de nuestra vena más romántica. Como si de un bolero se tratase ante nuestra atenta mirada se desarrolla la historia de un amor apasionado entre un pianista y una cantante con la música cubana como hilo conductor pero a su vez es una declaración de amor a La Habana, a Nueva York, al jazz latino, al cine musical y a los grandes melodramas. El punto de ignición de este gran incendio de emociones se produce durante una noche de pasión entre los dos protagonistas y  a la mañana siguiente, cuando Chico comenzará a escribir una canción, al piano, con una exuberante y desnuda Rita sentada a su lado. Ese tema inacabado que irá arreglando y perfeccionando a lo largo de los años relatará la historia de amor, celos, encuentros, desencuentros y música entre Chico y Rita.

en la esquina del bar

La película comienza ágil, desenfadada, descarada y te va seduciendo poco a poco hasta emocionarte y enamorarte por completo. Por supuesto no se trata de un filme de dibujos animados dirigido a los más pequeños sino a un público adulto que disfrute de un relato bien contado, de las historias de amor más grandes que la vida y de la buena música, con el extra de poder dar un paseo por La Habana y el Nueva York de los 50. Para los que adoramos el musical clásico el espectacular número que ilustra la llegada a la Gran Manzana de los protagonistas inunda de nostalgia y fuerza la pantalla. Ahí se encuentran presentes Un día en Nueva York, Cantando bajo la lluvia, Un americano en París, Una cara con ángel, Melodías de Broadway, Gene Kelly, Fred Astaire, Stanley Donen, Vincente Minnelli o Cyd Charisse, entre otros.

vuelo de falda, imagen típica

En el fondo Chico & Rita supone una reconciliación con el cine, con la música, con la pasión, con el Amor con mayúsculas, con ese romance secreto e imposible que tenemos ahí escondido y no hemos querido o no hemos podido olvidar, del pasado o del presente, aquel al que nos gustaría escribirle con carmín en el espejo, después del ansiado reencuentro: “Necesitaba volver a besarte”.

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2012 Isle of Man Films, CinemaNX, Estudio Mariscal, Fernando Trueba Producciones Cinematográficas S.A., HanWay Films, Magic Light Pictures, Mesfilms. Reservados todos los derechos.

 

Chico & Rita

Director: Fernando Trueba, Javier Mariscal, Tono Errando

Intérpretes (Voces) : Bebo Valdés, Idania Valdés, Estrella Morente

Duración: 93 minutos.     

España, Gran Bretaña, 2010.

Crítica de «La última noche» (2002) – Estreno en España 25-abril-2003

La hora 25. Cuándo 24 horas no son suficientes, cuando hay tantas cosas por hacer, tanto por decir. Cuando se cierran las puertas del resto de tu vida y sabes, por mucho que te repitas lo contrario, que nadie más que tú tiene la culpa de todo. Cuando al día siguiente empiezas una condena de siete años de cárcel, buscas arañarle al día segundo a segundo, hablar con todos aquellos con los que tienes que hablar, hacer todo aquello que te falta por hacer, dejar atado todo lo que tienes que dejar atado, pensar en todo esto, mantener la cabeza fría y ocupada, para no afrontar lo que se te viene encima. Eso es la hora 25; además del título original de esta película, ese tiempo que le falta a la vida de un condenado para intentar darle un mínimo de sentido, esa última noche del título en español, que va a pasar en vela, y todo lo que va a suceder en ella.

norton con perro en banco

La narración de esta historia se concentra en las últimas 24 horas ( o 25) en la vida de Monty Brogan antes de ingresar en prisión para cumplir los siete años de condena que le han caído porque alguien le ha traicionado, alguien se ha ido de la lengua y han descubierto droga y dinero en su casa. La película juega con distintos tiempos, dentro de una narración cuyo hilo principal son estas veinticuatro horas, se intercalan flashbacks que nos aclaran distintos momentos de la vida del protagonista, e incluso, en dos momentos clave de la película nos quedamos con la boca abierta con dos secuencias de montaje realmente geniales. Mezclando música, imagen y narración en off, estas dos piezas son auténticas obras maestras que nos revelan aspectos clave del protagonista y de la historia. La primera de ellas, frente a un espejo, nos introduce en el turbulento estado de ánimo del personaje de Edward Norton, en clave de humor. La segunda, casi al final, supone un flashforward, algo raro de ver en una película, y que nos trae fragmentos del futuro a la narración en presente de la historia. No diré nada más, simplemente que emociona profundamente y que es el colofón perfecto.

norton y barry pepper

Se unen muchos elementos importantes para que de aquí surja una gran película. Una historia interesante, adaptada de una novela por su propio autor David Benioff. Un reparto perfecto con el vértice de un Edward Norton en estado de gracia, que transmite una humanidad y una vulnerabilidad emocionantes. Un montaje arriesgado, sorprendente, con unos cuantos fallos de raccord que se compensan con momentos memorables. Una fotografía fantástica, que dota de una luz especial a cada uno de los ambientes que retrata, y viste la película con unos movimientos de cámara elegantes y eficaces y unos increíbles planos secuencia con grúa. Todo ello se resume en la labor del director Spike Lee. Dejando de lado sus ya típicas historias comprometidas con la realidad negra, retrata una historia con protagonista blanco y policías negros con trazo certero y una solidez que nos hace augurar una excelente madurez para el cine de este afro americano, neoyorquino hasta la médula, que aprovecha esta película para rendir su particular homenaje a su ciudad tras lo sucedido el 11-S, con temazo de Bruce Springsteen incluido.

Seymour Hoffman, Dawson y Pepper

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2012 25th Hour Productions, 40 Acres And A Mule Filmworks, Gamut Films, Industry Entertainment, Touchstone Pictures. Cortesía de Buena Vista International. Reservados todos los derechos.

Título: La última noche

Director: Spike Lee

Intérpretes: Edward Norton, Philip Seymour Hoffman, Barry Pepper, Rosario Dawson

Duración: 134 minutos

Estados Unidos, 2002

En breve la crítica de una película que en su momento me tocó profundamente

A continuación me gustaría colgar una crítica que va dedicada a un amigo que hace poco descubrió esta gran película que por desgracia ha pasado más bien desapercibida. Él me la recordó y yo la he rescatado del baúl de las críticas de las grandes películas y aprovechando que ayer TVE pasó otra joya del mismo director: Plan oculto, este es mi particular homenaje al cine reciente de Spike Lee.

Crítica de «La Caza»(2012)

Este título bien nos pudiera traer a la memoria el debut de Carlos Saura en el terreno del largometraje allá por los años sesenta del siglo pasado. Un brillante trabajo con resonancias de la Guerra Civil en forma de metáfora que se desarrollaba en el transcurso de una partida cinegética. En aquel caso se trataba de la caza del conejo, título original del filme obligado a cambiarse por la censura en lo que supone una de las escasas decisiones de este mecanismo inquisidor que redundó en beneficio del tono dramático e incluso trágico de la película. En este trabajo del danés Thomas Winterberg los disparos reales se ciñen a una única secuencia, con ciervos de por medio, aunque el proceso de linchamiento social se prolonga durante gran parte del metraje.

Mikkelñsen escopeta

Lo que más se ha destacado de La caza desde su paso por el Festival de Cannes de este año es el impresionante trabajo de Mads Mikkelsen encarnando a ese profesor de guardería que se ve acusado falsamente y es estigmatizado por la comunidad donde reside. Aunque en realidad los pilares sobre los que Vinterberg se apoya para contar esta historia son dos, el propio Mikkelsen y Thomas Bo Larsen, una pareja de excelentes intérpretes de los muchos que la escuela danesa ha dado en los últimos veinte años.

MIKKELSEN cicatrices

Sus carreras, sólidas ambas, se han desarrollado por caminos diferentes, mientras Mikkelsen ha tenido mayor presencia en el panorama internacional, Larsen se ha ceñido sobre todo a la industria cinematográfica de su país. Al primero lo hemos podido ver en multitud de registros diferentes, el gran público lo conoció como Le Chiffre, el villano del, probablemente, mejor Bond de todos los tiempos, Casino royale, pero ya antes había destacado en Después de la boda que fue la película que le ayudó a trabajar fuera de Dinamarca. Recientemente hemos podido disfrutar de este excelente actor de carácter en Un asunto real, nominada al Oscar a la mejor película extranjera. Se trata de uno de los más interesantes y versátiles intérpretes de su generación.

Mikkelsen y Bo LArsen

El papel que hizo conocido a Thomas Bo Larsen se lo dio, precisamente, Thomas Vinterberg en Celebración, la más alabada de las películas de aquel movimiento que vino a llamarse Dogma y que surgió bajo los auspicios de Lars Von Trier en los años noventa. Al contrario que Mikkelsen, Larsen ha desarrollado toda su carrera en su país con trabajos que de vez en cuando nos llegaban como la reciente Cuando un hombre vuelve a casa. El nexo común de los dos curiosamente es una película española, Torremolinos 73, ópera prima del bilbaíno Pablo Berger, aclamado a lo largo de este último año por su maravillosa visión del cuento de Blancanieves.

Niña pequeña

Vinterberg tenía claro que la elección de los dos actores que debían interpretar los principales roles de este guión iba a ser vital para transmitir todos los matices que tenía esta historia y no hacer una película de buenos y malos, de blancos y negros, sino introducir toda esa gama de grises que existe dentro de la naturaleza humana y el resultado final así lo atestigua. Se puede apreciar en cada personaje aspectos brillantes y oscuros de su personalidad y una evolución que no responde tanto a un arco narrativo convencional y sí más a lo que nos podríamos encontrar en cualquier pueblo o pequeña ciudad que conozcamos. Ese es uno de los grandes activos de La caza, que por un momento pueda hacernos olvidar que nos encontramos ante una ficción. En ese sentido la resolución del filme es modélica compendiando en esa metafórica secuencia donde asistimos a una montería de caza mayor el meollo de todo lo que se nos ha venido contando a los largo de 115 apasionantes minutos.

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2012 Film i Väst, Zentropa Entertainment. Cortesía de Golem Distribución. Reservados todos los derechos.

 

La caza

Director: Thomas Vinterberg

Intérpretes: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Annika Wedderkopp

Duración: 115 min.

Dinamarca, 2012

Crítica de «To the wonder»(2012)

Cuando pienso en Terrence Malick lo primero que me viene a la cabeza es su ópera prima, Malas tierras(1973) , y aquellos maravillosos encuadres perfectamente fotografiados, auténticos cuadros hiperrealistas. Me serví de ellos para construir la promoción televisiva de la película cuando fue emitida por Localia TV. El filme tenía una hermosa banda sonora en la que uno de sus temas, de Carl Orff (sí, el mismo de Carmina Burana),  fue “homenajeado” por Hans Zimmer, inspiración nunca reconocida por cierto, en el archiconocido “You´re so cool” de Amor a quemarropa. De esta forma consideré un acto de justicia poética  utilizar “Thunderbird”, que el propio Zimmer escribió para Thelma & Louise, como el perfecto fondo musical para vender Malas tierras  a la audiencia televisiva, y lo cierto es que parecía escrito para esas imágenes.

Malick tardó un lustro en dirigir su segunda película, Días del cielo(1978), y tuvieron que pasar nada menos que dos décadas para que rodara la tercera, La delgada línea roja(1998). La primera destaca por un espectacular uso de la luz, obra del maestro barcelonés Néstor Almendros que ganó su único Óscar por este espectacular trabajo, la segunda por una excelente banda sonora, compuesta curiosamente por el antes nombrado Hans Zimmer, y por haberse convertido en un tremendo galimatías sin pies ni cabeza debido  a la exigencia de los productores de reducir a tres horas las iniciales cinco y media en las que el excéntrico director pretendía dar por cerrada su película.

Affleck y Kurylenko pasión

El mito del director que tardó veinte años en realizar su tercer trabajo se vino abajo a partir de ahí, comenzó a no espaciar tanto sus películas, aunque su fama de huraño y huidizo no haya hecho sino aumentar con el paso del tiempo. Fue entonces cuando se vio encumbrado al Olimpo cinematográfico por gran parte de la crítica internacional. Este que escribe debe ser de los pocos a los que El árbol de la vida le parece un peñazo considerable. Tan solo aquella psicodelia al estilo de 2001: Una odisea del espacio con la que abordó el tema de la creación fue capaz de aportar algo de disfrute a los sentidos.

Precisamente la otra parte de El árbol de la vida, la más convencional por llamarla de alguna manera (y la más insufrible, por lo menos para quien escribe), aquella en la que vemos la infancia del personaje de Sean Penn tal y como él la recuerda, es la que Malick ha tomado como referencia para construir To the wonder. El principio formal es el mismo, la voz en off de un personaje recitando diálogos con un retintín entre místico y filosófico con pretensiones presuntamente trascendentales sobre un fondo de imágenes tan perfectamente rodadas e iluminadas como, al fin y a la postre, vacías de contenido, sazonadas con un acompañamiento musical que sirve para subrayar, más si cabe, la supuesta profundidad de lo que se está contando.

Bardem y Kurylenko

La diferencia la encontramos en que en este caso van cambiando las voces en off que escuchamos con el plus de que se ha querido jugar con el idioma, probablemente en un ansia de perseguir la universalidad de lo expuesto. En la versión original el personaje de Olga Kurylenko cuenta sus turbaciones en francés, el de Javier Bardem en español y el de Rachel McAdams en inglés. Como en El árbol de la vida  hay un protagonista del que no conocemos sus motivaciones, qué pasa por su cabeza en cada momento. En aquella película era Brad Pitt el encargado de encarnarlo, aquí es Ben Affleck. Curiosamente ese papel representa al propio director que de forma semiautobiográfica ha querido hablar de su fallido matrimonio con una mujer francesa.

Affleck y MacAdams

En un principio esta variación de localizaciones y de personajes resulta estimulante al compararla con el estatismo y la monotonía del decorado casi único de la casa donde habita la familia protagonista de El árbol de la vida pero lo cierto es que cuando se pretende prolongar en el tiempo este esquema hasta las casi dos horas de duración se termina por agotar la paciencia del espectador y se hace repetitivo hasta la exasperación, y para más inri utilizando metraje de aquella película para To the wonder como si fueran piezas intercambiables.

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2012 Redbud Pictures. Cortesía de Vértigo Films. Reservados todos los derechos.

To the wonder

Director: Terrence Malick

Intérpretes: Ben Aflleck, Olga Kurylenko, Javier Bardem

Duración: 112 min.

USA, 2012

Critica de «Bárbara»(2012)

Una mujer en un autobús. Treinta y tantos, rubia, el pelo recogido en un moño salvo un mechón que le cae junto a la sien derecha. El vehículo se para. Ella se baja. Apura un cigarrillo sentada en un banco. Dos hombres la observan desde una ventana. Uno lleva una bata blanca, el otro viste un atuendo oscuro. El único que habla es el hombre del traje gris. Esperará hasta que sea la hora, dice, nunca entra antes. El tono de su voz y sus palabras denotan cierta hostilidad hacia ella.

Sencillo y directo. Ni un solo rótulo que indique el lugar o la fecha. De esta forma tan austera se nos presentan los tres principales personajes de la película. Este hecho es indicativo de dos cosas.

Uno, el director, Christian Petzhold, ha escogido este estilo clásico, desprovisto de artificios, directo y sin ambages  para dar más importancia a los personajes, a la historia, que al contexto geográfico y temporal en el que esta se sitúa. No en vano el título del filme se refiere a la protagonista, pero es sencillamente su nombre, sin apellido, habla pura y llanamente de lo que le sucede a esa mujer y de la evolución dramática que va a tener el personaje, además, lo que aquí sucede podría perfectamente acontecer en cualquier otra época y  lugar.

bárbara con bolso y fondo de casa

Dos, en cuanto a la ubicación de la narración en el espacio y en el tiempo, para obtener la complicidad del espectador, desde el propio guión se ha querido establecer una especie de juego de pistas, un goteo constante, un camino de miguitas de pan para sea el público el que vaya haciendo poco a poco la composición de lugar y de época en que se desarrolla la acción. Los billetes que se ven, los nombres de las ciudades que aparecen en las primeras conversaciones, la ropa, los coches, el tipo de casas y la forma en que están decoradas y por último la radio, que retransmite los logros de los atletas locales en los juegos Olímpicos. Todos estos elementos nos llevan a conjeturar, en un ejercicio tremendamente estimulante para el espectador en forma de juego mediante el que el director le hace copartícipe de la historia, más o menos el dónde y el cuándo, aunque para determinar exactamente el año hay que mirar atentamente en los créditos finales.

El haber rodado cronológicamente confirma plenamente estas dos disquisiciones, se ha querido respetar y preservar la evolución emocional de los personajes y, por otro lado, se ha dosificado la información para establecer el contexto de la historia.

Bárbara con André desnfocado mejor

Nina Hoss, a la que hemos podido ver recientemente en La masai blanca, proyectada en La 2 de TVE, encarna a la Bárbara del título. Una mujer, una doctora que comienza a trabajar en un hospital, con un objetivo muy claro al principio del filme pero que verá tambalearse sus convicciones a medida que avanza el metraje debido a la influencia que ejercerán sobre ella dos personajes que de algún modo la van a descolocar, una paciente y, sobre todo, André, su supervisor en el hospital. Ese piano desafinado que supone uno de los escasos lujos que posee en su apartamento mostrará de alguna forma la evolución, el cambio interior que se va produciendo en Bárbara.

Una historia de emociones y sentimientos como esta ha de estar inscrita dentro de algún tipo de trama, en este caso se trata de una intriga con cierto toque de suspense, de ahí que se haga reconocible cierto aire hitchcockiano en esos árboles rectilíneos y delgados que aparecen en cierta secuencia de la película. Recuerda muy, mucho a otro bosque de cartón piedra en el que Cary Grant y Eve Mary Saint se encontraban en la mítica Con la muerte en los talones. La otra relación cinematográfica resultará más que evidente para el cinéfilo atento, pero me voy a permitir el lujo de reservármela para no adelantar detalles de la trama que es mejor descubrir paso a paso como hemos comentado más arriba.

Bárbara en bici con la chica

Christian Petzhold recibió el Oso de plata al mejor director en el Festival de Berlín de 2012 y Bárbara fue seleccionada para representar a Alemania en los Oscar este 2013. Últimamente en el certamen teutón se tiene muy buen olfato para premiar el buen cine. Bárbara es una honrosa heredera de la iraní Nader y Simin: una separación, gran triunfadora 2011.

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2012 Schramm Film Koerner & Weber, ZDF y ARTE . Cortesía de Golem Distribución. Reservados todos los derechos.

Bárbara

Director: Christian Petzhold

Intérpretes: Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Rainer Bock

Duración: 105 min.

Alemania, 2012

Crítica de «Una bala en la cabeza»(2012)

Alto, corpulento, de pelo canoso, perilla al estilo mosquetero, profundas bolsas bajo los cansados ojos y voz cavernosa. Aparentaba unos setenta años, aunque todavía no los había cumplido. Parecía un ogro junto a la menuda Ami Canaan Mann, la hija de su amigo Michael Mann, junto a la que presentaba en San Sebastián el ciclo dedicado al cine negro americano contemporáneo, American Way of Death. Aquel tipo con pinta de duro era Walter Hill. Toda una enciclopedia viviente tras una vida dedicada al séptimo arte y, visto lo visto, con ganas de seguir dando guerra.

Con Una bala en la cabeza ha querido volver a esa fórmula que tan bien funcionó en los action films de los años ochenta pero con una ligera puesta al día en lo que se refiere al aspecto visual. Si no fuera suficiente la presencia de un icono de aquel cine como Sylvester Stallone, el rythm and blues que acompaña a los créditos de inicio con un toque de armónica rollingstonesco supone toda una declaración de intenciones en cuanto a ese “clasicismo ochentero” con el que nos vamos a deleitar.

los dos en el coche más cercano

Lo que se nos presenta no tiene trampa ni cartón, la típica buddy movie en la que dos compañeros con perfiles totalmente antagónicos se ven forzados a formar equipo para vengar un asesinato, resolver un crimen, rescatar a alguien, acabar con los malos de turno o las cuatro cosas a la vez. Un esquema que el propio Hill conoce perfectamente y que explotó con gran éxito en títulos como las dos partes de Límite 48 horas (1982-1990) o Danko: calor rojo (1988) que se ven reflejados en cierta manera en Una bala en la cabeza.

 Si pensamos en Stallone, el antecedente directo a su personaje podría ser perfectamente el teniente de policía que interpretó en Tango y Cash (1989), salvo que este caso se encuentra al otro lado de la ley. La subtrama “familiar”, por llamarla de alguna manera, de aquel trabajo en el que compartía cartel con Kurt Russell guarda similitudes más que evidentes con el argumento de esta película. La otra parte de la pareja es un policía de Washington de origen oriental de personalidad totalmente opuesta, como era de esperar, interpretado por el norteamericano de origen coreano Sung Kang.

Stallone y ella

El ambiente sureño, el haber convertido a Nueva Orleans en un personaje más de la película supone un acierto. Aporta un toque de personalidad subrayado por la estupenda banda sonora, lo que nos trae a la memoria el estupendo debut de John Woo en el cine de acción made in USA, Blanco humano (1993), que se desarrollaba también en Luisiana, pero en aquel caso en un ambiente rural. De la misma forma que en la película de Woo, los malvados son excesivos, exagerados,  pasados de rosca, arquetípicos de este género cinematográfico, malos de cómic, no en vano Una bala en la cabeza está basada en la novela gráfica del mismo título del autor francés Alexis Nolent. El curioso trío, formado por un abogado, un magnate de los negocios sucios y un peligroso sicario no deja de ser variopinto y cuenta con la imponente presencia de Jason Momoa, el último Conan del cine, y el regreso de un Christian Slater venido a menos, que se mueve más por series de televisión.

Stallone y Momoa

A fin de cuentas se trata de un plato del gusto de quienes disfrutaban (disfrutábamos) sin ningún tipo de prejuicios del cine de acción de los ochenta, con la única vocación de entretener y sin mayores aspiraciones. Uno a uno van a ir apareciendo todos los tópicos y las señas de identidad del género pero introducidos con gracia y sentido del humor dentro de un guión que no aburre. El empaquetado es impecable, bien realizada, fotografiada y montada (son 92 minutos) y no pierde el sentido del ritmo en ningún momento. Cumple perfectamente con su cometido. Quien le pida algo más a esta película saldrá, sin duda, defraudado, pero a quien le apetezca un entretenimiento divertido, salvaje en ocasiones (la sangre y las vísceras salpican en más de una ocasión) y que rinda homenaje a aquellos títulos míticos de su(nuestra) adolescencia disfrutará de este regreso al cine de acción de la mano de Walter Hill y Sylvester Stallone.

Stallone con pistola

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2012 Dark Castle Entertainment, IM Global, After Dark Films, Automatik Entertainment, EMJAG Productions, Millar Gough Ink, Silver Reel. Cortesía de eOne Films. Reservados todos los derechos.

Una bala en la cabeza

Director: Walter Hill

Intérpretes: Sylvester Stallone, Sung Kang, Jason Momoa

Duración: 92 min.

USA, 2013