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Crítica de «Sobran las palabras» (2013)

Para un fan irredento de Queen como este que escribe el 24 de noviembre de 1991 se desvanecieron todas las posibilidades de realizar un sueño que había pululado por esta cabecita desde que, a unos tiernos quince años, había empezado a escuchar en serio y en serie la música del grupo británico. Ese día falleció Freddie Mercury y la ilusión que saltó hecha añicos fue la posibilidad de asistir a uno de los espectaculares directos de la mítica banda londinense.

Esa misma sensación de vacío, de una cierta orfandad, la siente uno cuando sale de ver Sobran las palabras. La dedicatoria al principio de los créditos finales nos pone sobre aviso, “para Jim”. Ese Jim no es otro que el tremendo, en todos los sentidos, James Gandolfini, fallecido hace apenas unos meses dejando esta penúltima interpretación póstuma pendiente de estreno.

Gansolfini sonrie

Uno no ha sido nunca un admirador acérrimo del trabajo de este orondo actor encasillado en  personajes toscos, rudos, tipos duros más bien secundarios, aunque no por ello ha dejado de reconocer su buen hacer. El éxito le llegó tardíamente y se lo dio la televisión en lugar del séptimo arte. Para muchos aficionados la imagen de James Gandolfini quedará unida de forma indeleble al excéntrico mafioso Tony Soprano, el personaje que inmortalizó en el medio catódico. A pesar de todo, al asistir a sus evoluciones sobre la gran pantalla se produce una agridulce mezcla de sentimientos. Este nuevo registro, más calmado, explotando cierta vis cómica pero con un toque dramático, supone la mejor interpretación que este que escribe recuerda de Gandolfini. La amargura llega en última instancia, cuando uno es consciente de que este cambio de rumbo en su carrera desgraciadamente no va a poder tener continuidad.

Solo Katherine Keener

No deja de ser curioso que en una película escrita y dirigida por una mujer, Nicole Holofcener, e interpretada en prácticamente todos los papeles principales por estupendas actrices como Julia Louis-Dreyfus o Catherine Keener, quien brille por encima de todas, gracias a una contención y a una sencillez magistrales a la hora de transmitir sentimientos, sea este grandullón de Nueva Jersey.

Con su hija

Sobran las palabras cuenta la historia de una mujer recién llegada a los cincuenta, masajista a domicilio, divorciada, con una hija a punto de comenzar la universidad y bastante desorientada en cuanto a la forma en la que rehacer su vida, todo ello narrado de forma ligera, en tono de comedia, más de sonrisa que de carcajada, y salpicado con unas gotas de drama.

Complicidad muy buena

Holofcener, directora experimentada con varios títulos a sus espaldas como la aclamada Encuentros en Nueva York, ha escrito su mejor libreto, un guión redondo en el que ha sabido reflejar perfectamente una relación de madurez entre dos cincuentones, de forma adulta, con esos pequeños detalles que plasman perfectamente la química que puede surgir entre dos personas aparentemente incompatibles cuando las cosas se dicen sin necesidad de hablar, sin dejar ese toque especial y diferente que el cine independiente le da a este tipo de historias, homenaje a Sexo, mentiras y cintas de vídeo incluido.

sentdos escalera más cerca

A veces el destino es caprichoso y te da una segunda oportunidad y cuando eso sucede no debes dejarla escapar bajo ningún concepto. El 25 de octubre de 2013 en el Palacio Vistalegre de Madrid el grupo homenaje a Queen, Dios Salve a la Reina, de Argentina, revivió punto por punto, coma por coma y tema por tema el mítico concierto que la banda dio en Londres en 1985. Fue mágico, como haber estado allí, pisando el césped del viejo Wembley y vibrando con la música de una banda inmortal con un renacido Freddie Mercury a la cabeza. Del mismo modo siempre nos quedarán ahí los trabajos del bueno de James Gandolfini, tanto en cine como en televisión, para recordarle.

 Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos. Copyright de las imágenes © 2013 Fox Searchlight Pictures, Likely Story. Cortesía de 20th Century Fox EspañaReservados todos los derechos.

Sobran las palabras

Directora: Nicole Holofcener

Guión: Nicole Holofcener

Intérpretes: Julia Louis-Dreyfus, James Gandolfini, Catherine Keener

Música: Marcelo Zarvos

Fotografía: Xavier Pérez Grobet

Montaje: Robert Frazen

Duración: 93 min.

Estados Unidos, 2013 

Comenzamos a publicar en Diario de Navarra

A partir de mañana sábado comenzaré a publicar mis críticas en Diario de Navarra, el periódico decano de la prensa navarra que está a punto de cumplir 111 años de historia. Por eso las críticas de las películas las tendréis puntualmente en el blog a lo largo de la semana siguiente a su estreno. Me voy a estrenar con Sobran las palabras, espero que esta sea la primera de muchas en esta nueva andadura.

Próximamente crítica de «Sobran las palabras» (2013)

El pasado mes de junio falleció el actor James Gandolfini dejando dos trabajos pendientes de estreno. El próximo viernes se estrena el primero de ellos, Sobran las palabras, una comedia con toques dramáticos que explora las segundas oportunidades, el amor a los cincuenta protagonizado por la televisiva Julia Louis-Dreyfus. En breve tendréis aquí la crítica de esta interesante película.

Crítica de «12 años de esclavitud» (2013)

El recién fallecido Nelson Mandela le contaba a John Carlin al principio de El factor humano que una de las bases en las que se apoyaba el apartheid para mantener la situación de superioridad de la minoría blanca en Sudáfrica residía en la educación. Mantenían a la mayoría negra alejada de cualquier resquicio de alfabetización para que no tuviese la posibilidad de acceder a empleos que le pudiesen permitir igualarse a ellos, viéndose obligada a realizar trabajos sin cualificación como sirvientes o empleados de los blancos a lo sumo y alejados de las zonas residenciales donde las casas están rodeadas de muros y vallas electrificadas. Este es uno de los axiomas que en Sudáfrica tomaron directamente de la esclavitud que se produjo en Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX y que trataba de que ningún esclavo pudiese aprender a leer ni a escribir porque eso le podía abrir una ventana a sublevarse contra su amo y a acceder a la libertad.

grupo de esclavos      

12 años de esclavitud comienza, precisamente, a mediados del siglo XIX, en una plantación donde un capataz enseña a un grupo de esclavos negros, entre los que se encuentra el protagonista, la forma de cortar y limpiar la caña de azúcar que allí se cultiva. Parecería una historia al uso, otra más de las que Hollywood nos tiene acostumbrados a ver, de no ser porque la estructura se trunca enseguida para volver mediante un flashback a la vida anterior de Solomon, una vida familiar como ciudadano libre en el norte. Steve McQueen narra, con esta película, una historia distinta a lo que desde la gran pantalla se nos había enseñado hasta ahora, la de un hombre libre y cultivado secuestrado y vendido por un negrero como esclavo.

cena más abierto mejor

El cine ha intentado explorar a través de diferentes géneros lo que significaría para el hombre blanco sufrir en su propia piel el hecho de estar sometido a otros por razón de su raza, mediante la ucronía en White man´s burden (Atrapado) o de la ciencia ficción en El planeta de los simios, con desigual fortuna, todo sea dicho. 12 años de esclavitud, al contrario que estos dos filmes, esta basada en un hecho real y cuenta con un protagonista negro. Curiosamente es, sin habérselo propuesto de antemano, la película que ha conseguido que el espectador blanco empatice completamente con esta situación.

Lupita suplica

La inacabable retahila de elogios que ha venido jalonando la carrera de este trabajo tanto en festivales como en los diferentes premios de la crítica estadounidense te pone en guardia a la hora del visionado y ya desde el minuto uno empiezas a buscar la supuesta maestría que atesora la cinta. Al no atisbar nada que la haga especial, que la haga sobresalir claramente de la calidad media de los productos que nos llegan del otro lado del charco, uno puede empezar a ponerse nervioso. Craso error. La impaciencia en este caso es muy mala consejera porque el relato de 12 años de esclavitud comienza a construirse desde una sólida base y va creciendo a medida que avanza el metraje, consiguiendo calar en el público de forma impactante.

FASSBENDER Y EJIOFOR

La indiferencia de los esclavos negros ante el sufrimiento de otros en su misma situación por temor a las posibles represalias, el verse obligados a luchar por lo suyo porque el hecho de intentar hacer algo por los demás pondría en peligro su propia vida y su propia superviviencia supone un puñetazo en el estómago del espectador. De poner un espejo enfrente de esta película devolvería el nítido reflejo de lo más bajo en lo que puede caer el hombre, del horror y la barbarie de someter al otro por considerarlo inferior, del verse obligado por las circunstancias a vender su alma para sobrevivir, algo que hace sentir impotencia a quien lo contempla y que resulta, cuanto menos, de difícil digestión para estómagos sensibles.

fassbender y Ejiofor cruel

El trazo firme de Steve McQueen dibuja unos personajes ricos, llenos de matices en su complejidad que elevan sin duda ninguna la calidad del filme. No se trata de un protagonista sin tacha o de malvados de cartón piedra al uso. Estos últimos esencialmente son despiadados y egoístas, pero dejan atisbar algún rasgo que podría suavizar esa maldad. Precisamente ese rasgo de posible humanidad es el que acentúa mucho más su crueldad en el momento en que surge. El retrato que hace Michael Fassbender de un caprichoso esclavista resulta escalofriante. McQueen fue, precisamente, quien lo proyectó a la escena internacional regalándole personajes al límite como el terrorista en huelga de hambre de Hunger o el oscuro Brandon Sullivan, obsesionado con el sexo, de la perturbadora, aunque magnética, Shame. No se quedan atrás un magnífico Chiwetel Ejiofor camino del Oscar que soporta sobre sus fornidos hombros todo el peso de la narración ni una Lupita Nyong´o por la que soltaremos más de una lágrima, bien sea de rabia o de pesar.

imagen bonita de lupita

Por cierto, en este caso no va a haber ningún problema con esas voces disonantes que aparecen a veces diciendo que el director no está capacitado para contar determinado tipo de historias relacionadas con los negros porque en este caso Steve McQueen, además de compartir nombre con el mítico intérprete de La gran evasión, es de raza negra. Ahora por lo único por lo que se le podrán tirar al cuello es por ser un británico que se mete donde no le llaman. A pesar de todo el realizador londinense no se arredra a la hora de mostrar la violencia inherente a una narración que gira en torno a la esclavitud pero tiene la medida adecuada para no recrearse en lo truculento, a pesar de lo cual ciertas escenas, necesarias por otra parte, resultan demoledoras.

Sinceramente creo que te habría gustado esta película tal y como está construida, así que, va por ti, Madiba.

Ejiofor, la cara del sufrimiento

 Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Regency Enterprises, River Road Entertainment, Plan B, New Regency, Film 4. Cortesía de De A Planeta. Reservados todos los derechos.

 

12 años de esclavitud

Director: Steve McQueen

Intérpretes: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Lupita Nyong´o

Duración: 134 min

Estados Unidos, Reino Unido, 2013

 

Próximamente crítica de «12 años de esclavitud» (2013)

Este próximo viernes 13 de diciembre se estrena la que está llamada a ser una de las películas del año. 12 años de esclavitud dirigida por Steve McQueen cuenta con la siempre estimulante presencia de Michael Fassbender y está protagonizada por un soberbio Chiwetel Ejiofor al que podréis recordar de Love ActuallyHijos de los hombres.

Muy interesante cine fórum sobre «Cometas en el cielo» a cargo de Manu Zapata en el Castillo de Marcilla

Ayer, 29 de noviembre, disfrutamos de una muy cálida tarde de cine y literatura en el magnífico marco que el Salón de Actos del Castillo de Marcilla nos brindó por tercera vez. El que suscribe, Manu Zapata, acompañado de nuevo por la bibliotecaria Gloria Perales, tuvo el privilegio de presentar la película Cometas en el cielo y moderar el posterior debate.

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Huyendo del frío que nos rodea estos días viajamos a Afganistán para analizar esta historia de dos amigos sumergidos dentro de la compleja Historia del país asiático. La maravillosa novela de Khaled Hosseini en la que se base el filme recorre las últimas tres décadas, desde los años 70 hasta casi nuestros días, en las que Afganistán ha sufrido innumerables cambios políticos y religiosos. En este contexto cuenta, básicamente, la historia de dos padres y dos hijos, una historia de amistad entre dos niños, dos amigos, de diferente clase social, uno es sirviente del otro, y de diferente etnía, uno es hazara y el otro pastún, los dos musulmanes pero uno chií y el otro suní. Dos amigos al fin y al cabo, a pesar de todas estas diferencias, a los que la vida, con todos sus avatares, llevará por curiosos derroteros. Toda la trama gira en torno a un incidente, un momento decisivo en la vida del protagonista que altera cómo se ve a sí mismo y cómo ve el mundo y cambia, de alguna manera, no solo el curso de su propia vida, sino el curso de las vidas de otras personas. Manu en cine forum, con pantalla - Marta Olcoz

Foto: AZM

El debate en torno a la novela y a la adaptación que hizo Marc Forster con guión de David Benioff fue muy rico y se pudieron extraer conclusiones muy interesantes. Las dos obras independientemente llegaban a emocionar tanto al lector como al espectador, aunque llevasen caminos diferentes. A pesar de que el proyecto de inicio tenía claro que con dos horas de metraje era imposible adaptar fielmente la novela, la película, con personalidad propia, emocionó a quienes no habían leído el libro y no decepcionó a los ávidos lectores, aunque se echaron de menos pasajes importantes de la historia y un retrato del conflicto interior del protagonista más profundo.

Manu presentando con micro - Marta Olcoz

Foto: AZM

La lectura y el visionado compartidos de una obra literaria y otra cinematográfica en el contexto de un cine fórum aporta opiniones distintas a la de uno mismo y enriquece sobremanera la percepción que se ha tenido del trabajo comentado.

Amigos con cometas

Aquí os dejo el enlace del artículo de AZM que se ha hecho eco del evento: http://ahorazonamedia.com/marcilla-desmenuza-cometas-en-el-cielo/

Copyright de las imágenes de la película © Dreamworks SKG, Sydney Kimmel Entertainment, Participant Media . Cortesía de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.

Copyright foto de Manu Zapata y Gloria Perales © Ana Mª FlamariqueReservados todos los derechos.

Copyright fotos de Manu Zapata © Marta Olcoz . Cortesía de http://www.ahorazonamedia.com. Reservados todos los derechos.

 

Crítica de «De tal padre, tal hijo» (2013)

Música de piano de fondo. Una mano se mueve al compás de las notas que dejan un curioso eco en la amplia estancia. Pertenece a un hombre. Pantalón y camiseta de algodón de manga corta de un blanco nuclear. La cámara sube en un plano cenital. Los ojos, cerrados, disfrutando del momento, de la sencilla majestuosidad de la composición. Contrastando con la palidez del rostro, que la luz eléctrica acentúa aún más si cabe, la barbilla salpicada de un rojo sangre todavía caliente.

Una titubeante manita se mueve por encima de las cincuenta y dos blancas y treinta y seis negras. El dedo índice pulsa torpemente las teclas de un piano de cola haciendo sonar una canción tradicional japonesa. Otra mano, esta vez más grande, entra en cuadro y acompaña la alegre tonada. En un simple plano quedan expuestos los elementos clave de la historia que se nos está empezando a contar. Con la sensibilidad especial que tiene el cine oriental para narrar historias y esa capacidad para sintetizar en símbolos, como si de ideogramas se tratara, los temas que va a tratar, ahí se plasman ante nuestra atenta mirada un hijo, un padre, la peculiar relación que pueda haber entre ellos y la música de un piano.

¿Qué puede tener en común Hannibal Lecter con el cine de Hirozaku Kore-eda? Una melodía de cadencia lenta, como la de las Variaciones Goldberg de Bach interpretadas por Glenn Gould.

padre e hijo tarta1

De la misma forma que ese pausado sentido del ritmo resulta el adecuado para la obra musical y que es el justo y necesario para hacer disfrutar a un sibarita melómano de la catadura moral de Lecter, de ese mismo modo se descubre como el preciso para expresar en imágenes la compleja reflexión sobre la paternidad que nos plantea el realizador nipón en esta De tal padre, tal hijo. Kore-eda utiliza la inmortal obra de Bach en los tres momentos clave de su largometraje pero la música de piano se encuentra presente, de una u otra manera, a lo largo de toda la cinta, como en el tema tradicional que intenta aprender el niño protagonista para agradar a su padre.

con el niño al final del camino

La melancolía que transmite el sonido de un piano y ese tempo tan especial sirven al director de Tokio para decirle de esta forma subliminal al espectador que es precisamente así como va a articular su película, que esa es la manera que ha elegido para poner sobre la pantalla esta maravillosa historia. De modo que quien espere una vertiginosa sucesión de imágenes al más puro estilo de un francotirador saldrá decepcionado. Cuando Karen Blixen decía en Memorias de África que Denys Finch Hatton disfrutaba de un relato bien contado estaba pensando precisamente en algo como lo que nos ofrece el talento de Kore-eda. Así que lo más recomendable a la hora de acercarse al cine es relajarse, acomodarse en la butaca y dejarse llevar por un filme que no tiene miedo en adentrarse en el intrincado camino de intentar explicar qué significa ser padre y llegar incluso a preguntarse cuándo se convierte uno en padre.

todos haciendo el payaso

El retrato de la sociedad japonesa, con dos formas de ver la vida, la tradicional, más recta y encorsetada, y la moderna, más desenfadada, a través de las dos familias protagonistas aporta riqueza argumental y envuelve una trama principal que no solo habla de padres e hijos sino que se atreve con el papel de la mujer dentro del matrimonio y como madre tanto en la actualidad como en generaciones anteriores.

madres

El Premio del Jurado del Festival de Cannes, presidido por un Steven Spielberg que ya ha comprado los derechos para producir el remake de De tal padre, tal hijo, y, sobre todo, el Premio del Público del Festival de San Sebastián avalan la calidad y la cercanía al espectador de esta estupenda propuesta del cine japonés. Toda la complejidad reunida en este brillante e inteligente guión podría sintetizarse en las primeras palabras de otra excepcional obra que inmortalizó el genio de Joan Manuel Serrat, esta vez en forma de canción. “A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción…”

 Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Amuse, Fuji Television Network, GAGA . Cortesía de Golem Distribución. Reservados todos los derechos.

 

De tal padre, tal hijo

Director: Hirozaku Kore-eda

Intérpretes: Masaharu Fukuyama, Machiko Ono, Yôko Maki

Duración: 120 min.

Japón, 2013

 

Viernes 29 de noviembre – Cine Fórum en Marcilla (Navarra) – «Cometas en el cielo» – Moderado por Manu Zapata

Este próximo viernes 29 de de noviembre a las 20 horas en el Salón de Actos del Castillo tendremos el honor de moderar un muy interesante cine fórum sobre la película Cometas en el cielo, dirigida por Marc Forster y basada en la aclamada novela homónima de Khaled Hosseini. Está realizado por el Ayuntamiento de Marcilla en colaboración con el Club de Lectura de la Biblioteca de la localidad al frente del que se encuentra su bibliotecaria, Gloria Perales. Con la controversia siempre presente en esa relación tan especial que existe entre cine y literatura, estamos seguros de que surgirá un interesante debate tras la proyección de la película. Todos los que estéis interesados estáis invitados a acudir. La entrada es gratuita.

Crítica de “Malditos bastardos” (2009) – Estreno en España: 18-septiembre-2009

La pantalla está en negro. Un fundido se ha llevado todo rastro de color y ha eliminado cualquier sonido ambiente que quedase coleando desde la secuencia anterior. Del dolby surround aprovechado en su máxima expresión emana una melodía oscura, con toques de percusión, que inunda todo el cine y hace que se ponga la carne de gallina. Uno es consciente de que algo mágico va a pasar en los próximos minutos. La inimitable voz de David Bowie resuena por los cuatro costados de la sala. Poco a poco el negro se va diluyendo y el rojo y el blanco empapan la imagen que inunda la luz de la luna que penetra por la ventana circular que aparece al fondo. A su lado, la actriz francesa Mélanie Laurent, caracterizada como Shosanna Dreyfuss, luciendo un impresionante vestido rojo, con la mirada perdida, mientras una bandera con la esvástica ondea tras ella. Cuatro encadenados consecutivos de la misma imagen, cada uno más cercano a ella que el anterior, para que disfrutemos en un primerísimo primer plano de esos ojos verdes más fríos que la luna a los que canta David Bowie. La canción rompe mientras en planos detalle observamos cómo el carmín vuelve a inundar de rojo la imagen, en los labios carnosos de la protagonista primero y en sus mejillas más tarde, que pinta al estilo de un indio preparado para la batalla para luego extenderlo proporcionalmente a modo de colorete. El talento del director de fotografía Robert Richardson de nuevo hace que las luces, las sombras, los colores, inunden la imagen y subyuguen nuestro sentido de la vista. La habilidad de la inseparable montadora de Tarantino, Sally Menke, da el tempo adecuado a la sucesión de planos. Y el toque final lo aporta el propio director con una habilidad innata para escoger la música adecuada para construir otra secuencia inolvidable. En este caso la canción elegida para inmortalizar el momento es Putting out fire, que Bowie escribió junto a Giorgio Moroder, con los felinos ojos verdes de Nastassja Kinski en mente, para El beso de la pantera.

 Shossanna y la badera nazi

Tarantino siempre ha tenido un talento especial para escoger la música que aparece en sus películas. En trabajos anteriores como Kill Bill la música de Ennio Morricone ha tenido particular importancia. Tanto es así que iba a ser el encargado de la banda sonora de Malditos Bastardos pero problemas de calendario hicieron que esto no fuera así. Aún así Tarantino escogió varios temas de Morricone para secuencias clave de su película. El nombre del mítico compositor italiano no está ahí por casualidad y es que esta película está concebida como un spaghetti western con nazis. El hecho es que parafraseando el título de la película de Sergio Leone Érase una vez en el Oeste, el primer capítulo de los cinco de que consta la película se titula Érase una vez en la Francia ocupada por los nazis, que incluso se barajó como título final para la película.  La montadora Sally Menke ha tenido una contribución capital al resultado final del trabajo, ya que debido a las prisas, el film llegó al festival de Cannes con un montaje de emergencia que no gustó demasiado a la crítica. Tarantino y Menke se volvieron a encerrar y eliminaron unas secuencias, alargaron otras y el resultado final, que tiene seis minutos más y varios cambios respecto a la copia exhibida en Cannes es tremendamente satisfactorio. La tensión no decae en ningún momento y Menke ha sabido llevar con habilidad los cambios de ritmo en la historia, aportando suspense y haciendo muy fluidas las secuencias en las que la narración se detiene más de lo normal.

hans landa

La película no se hace larga en absoluto. Los cinco episodios en que se divide están perfectamente engarzados y funcionan tanto individualmente como dentro del conjunto. Brad Pitt vuelve a demostrar, tras Quemar después de leer, que es un estupendo actor de comedia y consigue los momentos más hilarantes gracias al acento sureño de su personaje y a una manera muy particular de pronunciar el italiano. Sí, italiano, porque esta película es una torre de Babel en cuestión de idiomas, cuatro nada menos, el ya citado, francés, alemán e inglés. Y el único personaje que habla los cuatro perfectamente es el impagable teniente de las SS Hans Landa, interpretado por el desconocido actor austriaco Christoph Waltz. Un personaje bombón que, como hizo con John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman y Robert Forster le va a reportar una merecida nominación al Óscar y quién sabe si la dorada estatuilla, el premio al mejor actor del Festival de Cannes ya está en su casa.

marcando un nazi

Por último, pero no por ello menos importante, resulta curioso que en Malditos Bastardos las muertes de los judíos por parte de los nazis aparezcan fuera de plano y sin embargo los asesinatos de soldados nazis y determinadas acciones sobre estos se vean de forma tan descarnada, quienes hayan visto la película ya saben de lo que hablo, y, curiosamente, en el batallón de Bastardos haya algunos de ellos que actúan como suicidas a la hora de provocar una explosión, ¿simple casualidad o hay algo más detrás de esto? A nadie se le ocurrió o nadie quiso preguntárselo a Tarantino cuando estuvo en el Zinemaldia.

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Universal Pictures, The Weinstein Company, A Band Apart . Cortesía de UPI España. Reservados todos los derechos.

 

Malditos Bastardos

Director: Quentin Tarantino

Intérpretes: Brad Pitt, Christoph Waltz, Mélanie Laurent

Duración: 153 min.

USA, 2009.

En breve crítica de «Malditos bastardos» (2009) – Estreno en España: 18-septiembre-2009

Tras la emisión en televisión el pasado domingo de «Malditos bastardos» aprovechamos para publicar la crítica que escribimos con motivo de su estreno y antes de la ceremonia de los Oscar de aquel año, en la que la película de Tarantino consiguió un estupendo botín.

Copyright de las imágenes © 2013 Universal Pictures, The Weinstein Company, A Band Apart Reservados todos los derechos.