Ir directamente al contenido

Crítica de «Blue Jasmine» (2013)

Allan Stewart Königsberg, Woody Allen para el gran público, se puede encuadrar perfectamente en ese grupo de cineastas que están considerados como grandes directores de actrices o escriben jugosos papeles para ellas o que engloban ambas circunstancias. Un club al que también pertenecerían genios de la talla de George Cukor o Pedro Almodóvar. Realizadores que a su vez han conseguido que sus estrellas femeninas opten a los más importantes galardones e incluso se hagan con ellos. Allen tiene el honor de haber conducido a cuatro actrices a ganar el Oscar. Diane Keaton por Annie Hall (1977) fue la única que consiguió el premio a la mejor actriz del año, las otras tres lo hicieron en la categoría de actriz de reparto. Diane Wiest, en dos ocasiones, Hannah y sus hermanas (1986) y Balas sobre Broadway (1994), Mira Sorvino encarnando a la prostituta cariñosa de Poderosa Afrodita (1995) y Penélope Cruz por su temperamental María Elena en Vicky, Cristina, Barcelona (2008).

 Comida con baldwin

En 2014 este selecto grupo podría tener una nueva componente, la australiana Cate Blanchett, protagonista total y absoluta de Blue Jasmine, nuevo filme del neoyorquino que nos trae a estas líneas. Su nombre lleva sonando con fuerza desde las primeras proyecciones de la película, cuanto menos para figurar entre las cinco finalistas a los prestigiosos premios de la Academia. El complejo personaje que encarna podría haberse convertido en un bombón envenenado en las manos equivocadas pero la intérprete sabe sacarle todo su jugo y es digna merecedora de todos los elogios que su trabajo ha despertado.

CAte Blanchett cuapa

El ritmo frenético que ha llevado Woody Allen desde el principio de su carrera habiendo estrenado prácticamente un largometraje por año significa que, teniendo en cuenta que además de dirigir ha escrito los guiones de todos y cada uno de ellos, entre los más de 40 filmes con los que cuenta hay desde obras maestras hasta algún que otro trabajo mediocre, con lo que su producción en términos generales podría calificarse de sobresaliente. A un director de este calibre, acostumbrado a alcanzar niveles de satisfacción considerables en el espectador aficionado a su cine, siempre se le exige más que a otros que habitualmente no rayan a tal altura, con lo que en ocasiones se pueda ser más severo de lo debido y tachar de obra menor un trabajo que en otras manos se calificaría de notable. Con Blue Jasmine nos encontramos, bajo el punto de vista de este que escribe, a riesgo de ser injusto y en contra de gran parte de la crítica que ya ha alabado sus virtudes, en este último caso.

con los amigos macarras

Se trata de una película pertrechada tras una sólida estructura que alterna flashbacks que subrayan la peripecia actual de la protagonista y las razones que le han llevado al estado depresivo en el que se encuentra (el título también ahonda en esta cuestión, podría traducirse como “Triste Jasmine”). Pero más allá de ese armazón, y a pesar del encomiable trabajo de su protagonista, el filme te deja frío. Carece de alma. Le falta chispa, la que le podría dar el hecho de que se pudiese empatizar con esta atribulada mujer. No llega a ser un drama pero, a pesar de tener elementos graciosos, no termina de romper en comedia. Se queda a medio camino entre dos géneros y esa indefinición termina por desorientar al espectador respecto a cómo tiene que ir asimilando lo que se le está contando. No se puede decir que sea una muy buena película pero tampoco es un mal trabajo, dejémoslo en interesante con el aliciente de asistir a una brillante interpretación de una gran actriz, Cate Blanchett.

CAte banco final

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Perdido Productions. Cortesía de Mediapro. Reservados todos los derechos.

 

Blue Jasmine

Director: Woody Allen

Intérpretes: Cate Blanchett, Alec Baldwin, Sally Hawkins

Duración: 93 min.

USA, 2013

Crítica de «Avatar» (2009) – Estreno en España 18-diciembre-2009

Pep Guardiola dijo tras ganar el Mundialito de Clubes el pasado19 de diciembre que no se consideraba el rey del mundo. James Cameron, al contrario, se autocoronó doce años antes, con la frase que popularizó Leonardo Di Caprio, al recoger el Oscar a la mejor película por Titanic. En su momento sonó pretencioso e incluso ridículo, pero a juzgar por la ovación que, espontáneamente, el público que nos rodeaba en la sesión de noche de Avatar tributó a la película de Cameron, para mucha gente se está acercando a la realeza, a la excelencia que le convierta en el rey del cine de entretenimiento con mensaje, con permiso del señor Spielberg.

flecha

Como decíamos más arriba doce años han pasado desde el anterior trabajo de Cameron, el que llevó al Olimpo de Hollywood a este canadiense de 55 años: Titanic. Ese enorme lapso de tiempo se ha debido a la necesidad de que fuese desarrollada la tecnología que se precisaba para rodar este ambicioso proyecto, que en 1997 era inviable, y lo cierto es que el resultado ha merecido la pena, al menos visualmente. La versión en 3D es lo más espectacular visto en una sala de cine. Un despliegue sin igual de efectos especiales que integra perfectamente escenarios naturales con escenarios virtuales y personajes reales con personajes digitales animados a partir de los movimientos y la interpretación de actores de carne y hueso.

imagen real en el laboratorio 4 protas

Cameron ha sido capaz de crear un nuevo mundo tanto fuera de la pantalla como dentro de ella. Avatar va a marcar un antes y un después en el modo de rodar, al menos en lo que a cine de acción se refiere y la recreación del imaginario planeta Pandora, lugar donde se desarrolla la acción, es simplemente un prodigio, un alarde de imaginación, un trabajo excelente de dirección artística, un deleite para la vista y el oído. Y es que visualmente el trabajo de Cameron es impresionante, lo nunca visto en la gran pantalla. Uno asistiría boquiabierto y ojiplático a la proyección de tamaña maravilla de no ser porque la historia ya la hemos visto mil y una veces. Lo que no nos hace dejar de considerar las dos horas y cuarenta y cinco minutos de metraje como un espectáculo para los sentidos.

Pandora de fondo paisaje bonito

Pero volvamos a la parte más débil de este mastodóntico proyecto: el guión. Cameron ha participado en los guiones de todos sus trabajos, en algunas ocasiones acompañado por prestigiosos profesionales como en el caso de Terminator (1985), pero en la mayoría de los casos en solitario. No cabe duda alguna de que James Cameron tiene un sexto sentido a la hora de visualizar sus historias y de plasmarlas en celuloide, se trata de un director visionario que siempre ha ido un paso por delante del resto, llegando a crear su propia compañía de efectos especiales: Digital Domain. Del mismo modo el punto débil de los filmes del canadiense ha sido siempre el guión, que en ocasiones no ha estado a la altura del resto de elementos.

imagen real con avatar detrás

En esta ocasión, y es una verdadera lástima, sucede así, y que conste que esto no es óbice para no disfrutar del festín visual que se nos presenta. Avatar no adolece de falta de ritmo pero la trama y algunos de los personajes son sospechosamente similares a los de una película que  protagonizó Tom Berenger en 1995, Los últimos guerreros. También cuenta con elementos que aparecen en películas de marcado tono ecologista como Los últimos días del Edén, con Sean Connery. Queda claro que en la próxima ceremonia de los Oscar James Cameron no subirá a recoger el premio al mejor guión pero ya pueden prepararse sus colaboradores e incluso él mismo, figura en los créditos como uno de los tres montadores de la película, para recoger unos cuantos galardones de los llamados técnicos. Avatar es lo nunca visto, un hito en la historia del cine en cuanto a la forma rodar y a la espectacularidad del resultado. Lástima de ese guión tan trillado y tan pueril en ocasiones, la originalidad hay que buscarla en las imágenes.

catarata pandora

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Twentieth Century Fox film Corporation, Dune Entertainment, Ingenious Film Partners, Lightstorm Entertainment. Cortesía de 20th Century Fox España. Reservados todos los derechos.

 

Avatar

Director: James Cameron

Intérpretes: Sam Worthington, Sigourney Weaver, Zoë Saldaña

Duración: 162 min.

USA, 2009

En breve crítica de «Avatar» (2009) – Estreno en España: 18-diciembre-2009

Antes de colgar la crítica de Blue Jasmine y aprovechando que se está emitiendo en televisión Avatar (en dos partes, ayer se emitió la primera y hoy se emite la resolución de la historia) vamos a recordar la crítica que escribimos en aquel diciembre de 2009 en el momento del estreno de la taquillera cinta de James Cameron. La crítica se publica tal cual se escribió por eso cabría aclarar que cuando al principio se habla del Mundialito se trata del torneo de clubes de fútbol que el F.C. Barcelona dirigido en 2009 por Pep Guardiola ganó venciendo en la final al Estudiantes de la Plata argentino por 2-1, ya que en el texto solo se habla de 19 de diciembre, sin aclarar el año. Esperamos que os resulte interesante. Y ya mañana tendremos a Woody Allen por aquí.

En breve crítica de «Blue Jasmine»

La última película de Woody Allen, protagonizada por la australiana Cate Blanchett, ha creado gran expectación y se estrena este próximo viernes. En breve tendréis por aquí la crítica, que la disfrutéis.

 

IV FESTIVAL DE TEATRO DEL TERCER SECTOR GABALZEKA TAFALLA 2013 – EL FLORIDO PENSIL

El pasado viernes 1 de noviembre Teatro Contraste inauguró el IV Festival de Teatro del Tercer Sector de Tafalla con un salón de actos de la Casa de Cultura lleno a rebosar para ver El florido pensil. Se colgó el cartel de no hay billetes, señal inequívoca de la creciente aceptación que edición tras edición ha ido ganando el certamen por méritos propios. Este año se ha visto reconocido por EscenAmateur siendo una de las cuatro muestras nacionales galardonadas con los sellos de calidad que concede esta asociación que desde 2009 se ocupa de impulsar y promocionar el teatro amateur en España, lo que sitúa a Tafalla como punto de referencia para grupos y asociaciones a lo largo y ancho de la piel de toro. En este 2013 una de las novedades en cuanto a los premios se refiere reside en el hecho de que se vuelve a establecer la distinción del “Reconocimiento del público” mediante la que los espectadores, con sus votaciones, galardonarán a la obra que mayor aceptación haya tenido de entre las cuatro participantes en la sección oficial.

Para abrir el Festival, fuera de concurso, se ha invitado al grupo asturiano Teatro Contraste con una obra, El florido pensil de Andrés Sopeña Monsalve, que tras permanecer durante casi un lustro en cartel en teatros de toda la geografía española de la mano de Tanttaka Teatroa fue llevada al cine con desigual suerte en 2002 por Juan José Porto.

 florido pensil-contraste-CARTEL FLORIDO

Contraste nos propuso meternos en esta peculiar máquina del tiempo para regresar a esa escuela nacional católica que bajo el lema de “la letra con sangre entra” aleccionó a los sufridos escolares de la España franquista de posguerra, aquellos que cantaban la letra del himno que aparecía en la Enciclopedia Álvarez (“fuiste de glorias florido pensil…”) sin saber muy bien lo que estaban diciendo.

El público de cierta edad que ve perfectamente reflejadas en la obra vivencias y circunstancias propias sonríe e incluso ríe a carcajadas con determinados pasajes pero no puede dejar de torcer el gesto cuando recapacita y piensa en lo que subyace detrás de esas chanzas. Sopeña reflejó en tono de comedia toda la negrura y la oscuridad de una época. Detrás de cada gag se esconde un episodio escabroso que va desde la violencia hasta el abuso sexual con los estamentos del clero y el ejército como protagonistas y con Franco como telón de fondo.

Ahí nos encontramos con ese cura, que enseña ortografía, con una excesiva querencia por alguno de sus alumnos o ese legionario mutilado encargado de la educación física en una parodia que recuerda al Peter Sellers más desatado y estrambótico de Teléfono rojo, volamos hacia Moscú, un excéntrico Dr. Strangelove cuyo brazo derecho saltaba como un resorte para repetir una y otra vez el saludo fascista. Los actores de Teatro Contraste han sabido saltar de sus personajes de niños a estos peculiares docentes con resolución. Los cuatro intérpretes se bastan para incorporar a los cuatro adultos que aparecen al principio de la obra, a los niños que fueron en esos recuerdos en forma de flashbacks, a sus odiosos profesores e incluso a sus padres y demás familia.

La ambientación musical combinando temas de películas como Desayuno con diamantes o Lawrence de Arabia, incluso la reconocible sintonía del NO-DO o canciones de los 50 y 60, además de proporcionar agilidad en el cambio de escenas, sumergen al espectador en la época en la que sucede la obra. Y es que este Florido pensil supone un regreso a la infancia para la generación de nuestros padres y abuelos, unos días nada idílicos en la mayoría de los casos, algo así, salvando las distancias (muchas, ciertamente),como lo que para los que ahora rondamos los cuarenta ha sido esa visita nostálgica a nuestra niñez de los años 80 con el monólogo de Eduardo Aldán Espinete no existe. En definitiva, un buen prólogo para las cuatro interesantes funciones que a partir del viernes 8 completarán este mes de noviembre lleno de teatro en la ciudad del Cidacos.

cartel obras

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Teatro Contraste, Gabalzeka Teatro, Patronato de Cultura Ayuntamiento de TafallaReservados todos los derechos.

El florido pensil

Teatro Contraste

Villaviciosa – Asturias

Crítica de «Up in the air» (2009) – Estreno en España: 22-enero-2010

Un empleado es llamado a una reunión. Acude a ella intranquilo, con el presentimiento de que algo no va bien del todo. Se sienta ante una mesa tras la que le espera un tipo trajeado, con media sonrisa. Un tipo al que no ha visto antes en su empresa. Se encuentra allí para decirle que su empleo ya no está disponible y que se tome el tiempo que considere oportuno para recoger sus cosas. Es el hombre que ha enviado la empresa a la que ha contratado el cobarde de su jefe para despedirle, es Ryan Bingham, el protagonista de Up in the air. Y quién mejor para interpretarle que un seductor nato como George Clooney. Al menos eso fue lo que pensó Jason Reitman cuando tuvo que buscar a alguien que pudiese transmitir el aplomo necesario para despedir a alguien sin parecer un monstruo frío y sin entrañas.

sentadosok

El guión de Up in the air desarrolla temáticas de distinta índole pero sabe complementarlas perfectamente para hacerlas resultar igualmente interesantes sin que unas resten importancia a las otras. En primer lugar la curiosa idiosincrasia de las empresas que se dedican a comunicar despidos en otras empresas, su forma de trabajar, su cultura de empresa, el choque generacional de una brillante recién licenciada y el veterano profesional con su peculiar forma de proceder y una ética del trabajo basada en la honestidad. En un segundo plano, pero sin dejar de estar conectado con lo anteriormente citado, se encuentran las relaciones de estos dos personajes con la gente a la que tienen que despedir. Ahí destaca ese tacto especial que el personaje de Clooney pone en el desempeño de su infausta labor. Ese celo por preservar en la medida de lo posible la dignidad de la persona a la que está despojando de su trabajo. Una idea que nos lleva a pensar en el tratado de la dignidad que supuso en su momento la excelente novela Los restos del día de Kazuo Ishiguro. Un rasgo definitorio de la personalidad de Ryan Bingham y que este trata de transmitir a su joven colega, interpretada por la también novata Anna Kendrick.

pasillook

El tercer vértice de esta mezcla de temáticas lo componen las distintas maneras que tienen las personas de enfrentarse a la noticia de un despido. El hallazgo de Jason Reitman para reflejar con meridiana honestidad esta realidad ha sido grabar entrevistas realizadas a personas que acababan de perder su empleo y montar las reacciones más emotivas como contraplano de los protagonistas. En un cuarto nivel, pero no por ello menos importante, queda la dimensión personal de los protagonistas. Resulta muy interesante el reflejo de la vida que llevan los profesionales que pasan más días del año fuera de sus casas que en ellas por mor de su empleo. Los aeropuertos, los hoteles, sus relaciones con otra gente en su misma situación. La línea argumental que muestra la evolución de la situación entre el personaje de Clooney y el de Vera Farmiga refleja el paso al siglo veintiuno de uno de los temas recurrentes en el cine de todas las épocas: las relaciones casuales entre hombres y mujeres que coinciden por trabajo en entornos distintos al suyo propio. Una muy interesante vuelta de tuerca de una trama compleja y absorbente.

clooney y farmiga risas

Y por último lugar, como elemento integrador de las anteriores tramas se encuentra Ryan Bingham.  El centro de todo esto es el personaje de George Clooney, alguien con una filosofía de vida muy particular basada en la ausencia de ataduras de ningún tipo, independiente, sin implicaciones emocionales profundas por ningún lugar o persona. Alguien a quien le gusta llevar su particular mochila lo más vacía posible. El problema, el conflicto, surgirá en el instante en que se llegue a cuestionar este modo de vida, en el momento en que decida empezar a llenar su mochila.

clooney aeropuerto

Pero Up in the air va más allá de su guión. Reitman, como en sus anteriores trabajos, arropa una buena historia con una realización brillante. Busca formas ingeniosas de narrar que no estén por encima del contenido sino que lo complementen y que lo potencien. Las excelentes secuencias de montaje donde Clooney/Bingham hace el equipaje para salir de viaje son un buen ejemplo de cómo Reitman transforma secuencias de transición, intrascendentes en otro tipo de película, en pequeñas piezas que añadan contenido e interés a la historia. Reitman consigue maravillar a partes iguales al ojo y al oído, al intelecto y al sentido del entretenimiento y la sensación de desasosiego, de agobio, de puñetazo en el estómago al final de la proyección engrandece todo lo que se nos ha presentado antes como una comedia ligera con toques dramáticos.

 Clooney habitación de hotel

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Paramount Pictures, Cold Spring Pictures, Dreamworks Pictures, . Cortesía de Paramount Pictures España. Reservados todos los derechos.

 

UP IN THE AIR

Director: Jason Reitman

Intérpretes: George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick

Duración: 109 min.

USA, 2010

 

En breve crítica de «Up in the air»

Aprovechando la emisión ayer por televisión de la tercera película dirigida por Jason Reitman publicaremos en breve la crítica que en su día escribimos sobre este interesante trabajo y os animamos a que reviséis las muy interesantes Gracias por fumar  y Juno.

Crítica de «Una cuestión de tiempo» (2013)

Still loving you, Pídemelo otra vez, Nothing else matters, More than words, Cryin´, November rain, Wasting love, Candy. ¿Algo en común? Sí, todas son baladas, muy buenas baladas. Pero hay más. Scorpions, Barricada, Metallica, Extreme, Aerosmith, Guns´n´Roses, Iron Maiden, Iggy Pop. Todos sus intérpretes son grupos o cantantes que van desde el rock duro al heavy metal, nada de música pop, fenómenos adolescentes ni cualquier cosa que se le parezca. Conclusión: para que una balada no resulte ñoña ni blandengue debe estar compuesta e interpretada por una banda cuya esencia sean las guitarras y la percusión en toda su potencia para que al templar y suavizar su sonido siga conservando esa fuerza primigenia que forma parte del ADN de cada formación. 

se besan detrás de él

Traspasando este razonamiento al mundo del cine nos encontramos dentro del terreno de la comedia romántica con que hay quienes saben moverse en las aguas movedizas que bordean lo sensiblero y sortean el peligro con elegancia, pero los hay que endulzan sus historias de tal manera que podrían provocar una hiperglucemia al más pintado. Estos últimos provienen en su mayoría de Estados Unidos, aunque, como en botica, hay honrosas excepciones. Los que le tienen tomada la medida a este género tan dado a los tópicos son los británicos. Gracias a la ironía y a su peculiar sentido del humor han encontrado el equilibrio perfecto para hablar de sentimientos sin resultar empalagosos, además de dotar de profundidad a unas tramas que en el caso de sus colegas del otro lado del Atlántico son absolutamente planas.

en el metro

Joyas como Tocando el viento, Full monty, Café irlandés o La furgoneta, con un importante trasfondo social detrás, las aventuras norteamericanas de Stephen Frears Héroe por accidente y Alta fidelidad, con un distintivo toque ácido e incisivo, o las puramente románticas Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y Love actually forman parte importante de esta fructífera cosecha. Precisamente el hombre que debutó en la dirección con esta última y que además escribió los guiones de unas cuantas de las películas que acabamos de nombrar, Richard Curtis, es el artífice del trabajo que nos trae a estas líneas. James Spader describía en Sexo, mentiras y cintas de vídeo a su madre como una anglófila total, pues bien, este que escribe siente algo parecido respecto al cine hecho en las islas. Puede que de ahí venga la encendida defensa anterior, con cierto toque subjetivo si se quiere aunque sustentada por criterios de peso.

dramaturgo y osito

Una cuestión de tiempo utiliza la premisa de los viajes en el tiempo como excusa, McGuffin que diría Hitchcock, para contar lo que realmente quiere contar. Se podría decir que en esta película, como ya sucedía en Atrapado en el tiempo, el elemento fantástico funciona como herramienta al servicio de una narración principal que se disfraza de comedia romántica pero cuya carga de profundidad va mucho más lejos. Este realmente es un filme, como refleja su título original, sobre el tiempo (About time). Se trata de un bien finito que se nos escapa entre los dedos, como el agua, y la reflexión que realiza su director puede que sea de cajón, arquetípica si se quiere, bienintencionada, pero sabe cómo llegar al espectador sin que su discurso suene vacuo ni edulcorado. Habla de mucho más que del amor romántico, habla del Amor con mayúscula, de relaciones humanas, de la vida en última instancia, pero partiendo del humor, de la ironía, de la socarronería, sin dejar de desengrasar las situaciones más dramáticas con un buen chiste y desactivando el momento empalagoso justo antes de que llegue al paladar del espectador con un diálogo brillante.

dentro del armario

Curtis además sabe elegir y dirigir a sus actores y gracias al gran trabajo de un entrañable Bill Nighy y a la versatilidad del pelirrojo Domhnall Gleeson consigue expresar, a su manera británica si se quiere, pero universal al fin y al cabo, lo que significa ser padre y ser hijo. Un tema, por cierto, recurrente en la selección cinematográfica del pasado Festival de San Sebastián y en la cartelera que nos viene.

con su padre

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Translux, Working Title Films . Cortesía de UPI España. Reservados todos los derechos.

Una cuestión de tiempo

Director: Richard Curtis

Intérpretes: Domhnall Gleeson, Rachel McAdams, Bill Nighy

Duración: 123 min.

Reino Unido, 2013

En breve crítica de «Una cuestión de tiempo»

Ya está casi lista la crítica del nuevo trabajo de Richard Curtis, director de Love actually y guionista, además de esta, de Notting Hill y Cuatro bodas y un funeral y de las series televisivas La víbora negra, Mister Bean y de los irreverentes guiñoles británicos Spitting Image. Un tipo de lo más interesante.

Crítica de «Las brujas de Zugarramurdi» (2013)

Baga, biga, higa. Basta ya de Halloween. Laga, boga, sega. Olvidémonos de Salem. Zai, zoi, bele. Brujas de Eastwick, ¡adiós! Arma, tiro, ¡pun!

El sortilegio para el akelarre no está en inglés, la cultura anglosajona nada tiene que ver. Todo, el gorro, la escoba entre las piernas, la salida por la ventana volando, todo, es una contribución al acervo cultural popular que proviene del Valle del Baztán, del norte de Navarra, de la mismísima frontera. Y quienes pronuncian el conjuro no se expresan en la lengua de Shakespeare, ni en la que escribía Cervantes, sino en la lingua navarrorum, en euskera. Estas brujas no viven en Massachussets, ni en Maryland, aunque sea la tierra de una reina, son de Zugarramurdi y básicamente forman un matriarcado, tienen poder y lo ejercen.

 maura  

Siguiendo la estela de la magnífica secuencia de créditos de Balada triste de trompeta, al son del “Baga Biga” de Mikel Laboa, comienza a desplegarse un pequeño tratado, un recorrido por la figura de la mujer y su poder a lo largo de la Historia, en la sombra casi siempre, pero emergiendo a la superficie con el paso de los tiempos. Brujas, monarcas, mujeres ilustres, mujeres con el poder de las ideas, mujeres con el poder del dinero, mujeres con el poder político. La princesa Éboli, Simone de Beauvoir, Frida Kahlo, Angela Merkel, Margaret Thatcher. La mezcla de reverencia y mala leche de estas imágenes no puede sino hacernos sonreír. Y el símbolo de todo este poder femenino queda encerrado en las formas contundentes de la Venus de Willendorf, la madre entre las madres, la diosa madre.

Bang los hace sufrir

De todos es conocido que lo de Álex de la Iglesia no es precisamente el cine de arte y ensayo, pero, eso sí, tiene perfectamente claro lo que mejor sabe hacer y escoge ese camino sin vacilación ninguna. Lo que Hitchcock llamó, en su archiconocida entrevista con François Truffaut, run for cover. Es decir, después de un fracaso crítico él corría a refugiarse en la forma de contar historias en la que se desenvolvía como pez en el agua y estaba totalmente convencido que dominaba a la perfección. El cine del director de Acción mutante es excesivo, visceral, directo, y si en Balada triste de trompeta el resultado final se antojaba un tanto irregular, la vuelta a los brazos de su guionista de toda la vida, Jorge Guerricaechevarría, tras sus devaneos con el Daniel Monzón de Celda 211, que le reportaron un merecido Goya, ha aportado cierto equilibrio dentro del exacerbado barroquismo y la voluptuosidad formal que transmite la imaginería visual del director bilbaíno.

Bang

Se trata de un regreso al pasado por partida doble, ya que vuelve a repetir la fórmula que tanto éxito le reportó cuando su bagaje estaba formado por apenas dos largometrajes: esoterismo, acción y humor a raudales. Podríamos decir que estas Brujas de Zugarramurdi son primas lejanas de aquel fatídico Día de la Bestia.

atraco

El arranque es tan potente y el desarrollo tan entretenido y tan divertido por momentos que, por mucho que De la Iglesia vuelva a caer en vicios viejos, como esos finales interminables en los que se complica tanto la existencia, el hecho de ver sufrir a los dos guapos oficiales del cine español, Hugo Silva y Mario Casas, a manos de estas mujeres de armas tomar, con la gran Carmen Maura a la cabeza, compensa con creces esa vuelta de tuerca pasada de rosca en que se convierte el torbellino final de esta película.

Beso

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos.

Copyright de las imágenes © 2013 Enrique Cerezo Producciones Cinematográficas S.A., La Ferme! Productions Reservados todos los derechos.

Las brujas de Zugarrmurdi

Director: Álex de la Iglesia

Intérpretes: Carmen Maura, Hugo Silva, Mario Casas

Duración: 112 min.

España, 2013